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Feb 15 2021
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Fiestas de Adoración al Niño Dios en Quinamayó/Jamundí

Quinamayó es un corregimiento del municipio de Jamundí, alejado de la cabecera municipal, que se ubica a unos 40 kilómetros al sur de la ciudad de Cali. Su población, de acuerdo con datos aportados por Alirio Carabalí Ramos y otros (2001: 99), era en 1996 de 3000 habitantes, de los cuales la casi totalidad pertenece a la población negra (2 980 habitantes) y un número muy reducido a indígenas y mestizos (20 habitantes).

Las adoraciones al niño consisten en una serie de actos que conmemoran el nacimiento del niño Dios. Pero, como sería lo normal, no se hacen durante el 24 y 25 de diciembre como en todo el mundo católico, sino en el mes de febrero.

El sábado es el día central, en el que se llevan a cabo todos los actos rituales que se describirán a continuación. Los demás días que aparecen en la programación oficial están dedicados a otros actos festivos que se han ido incorporando con el transcurso de los años. El baile de la “juga” en la caseta oficial del evento se hace durante los cuatro días que dura la celebración.

El ritual se inicia con el encuentro de los participantes en la “casa matriz”, así denominada por albergar descendientes de una de las 40 familias fundadoras; de allí sale un cortejo que se desplazará a otra casa, esta vez la de una familia con poder económico y que ha elaborado el pesebre, de donde se sacará el niño para llevarlo en un desfile por las principales calles de la población, las cuales están adornadas por unos inmensos arcos decorados. Frente a cada arco el desfile se detiene y los participantes entonan largos versos alusivos al nacimiento del niño.

Encontramos aquí tanto la reconstrucción consciente de la memoria como la apropiación de la misma y la socialización con el resto de la población, a través de mecanismos propios de la modernidad como los talleres grupales y la reproducción de elementos olvidados o abandonados de sus expresiones culturales.

Existen dos elementos muy importantes en la fiesta que son los que, sin que nadie se lo proponga, se encargan de aglutinar a quienes forman parte de esa comunidad de sentido, la música y la danza. Quizás, por ser los componentes centrales del evento, han posibilitado la permanencia y la fuerza de una manifestación cultural que mantiene su vigencia y se adapta al mundo contemporáneo.

Extraído de Aristizabal, Margarita, 2007. “Las fiestas de Adoración al Niño en Quinamayó, Colombia: Una construcción identitaria en diálogo con la modernidad.” En Odile Hoffmann y María Teresa Rodríguez (eds.), Los retos de la diferencia: Los actores de la multiculturalidad entre México y Colombia [en línea]. Marseille: IRD Éditions, pp. p. 447-470. Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/irdeditions/20562>.

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